De amor y otros cuentos que nos cuentan.

marzo 7, 2022
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Paula Nimbriotis Manzur*

“Érase una vez” es el clásico inicio de los cuentos, los cuales plantean generalmente una trama de princesa en peligro que debe ser rescatada por el príncipe. Estos relatos están cargados de simbolismos y expectativas que contribuyen a perpetuar mitos sobre el amor romántico.

A partir de esta idea básica de la doncella se construye la imagen de feminidad que reduce a la mujer a un sujeto pasivo y vulnerable. Pero… ¿qué pasa cuando la princesa no tiene el vestido adecuado o decide armarse de valor y luchar por su propia voluntad?

Este ensayo plantea exponer, desde una perspectiva de género, los componentes de los cuentos que engloban a los mitos del amor romántico, invitando a deconstruir las percepciones sobre las relaciones amorosas y, más bien, a generar herramientas de empoderamiento para las mujeres.

Un estudio realizado por Fundación Mujeres (2011) evidencia que “una alta asunción e inadecuada interpretación de mitos de amor romántico que se convierte en la causante de que desarrollen creencias e imágenes idealizadas que en numerosas ocasiones dificulta el establecimiento de relaciones sanas y tolerancia a comportamientos abusivos” (p. 3); es decir, es la creencia de que necesitamos a alguien que nos complete, generando una dependencia de pareja.

Lo anterior se vincula con diversos mitos como ‘el amor todo lo puede’, ‘la búsqueda de la media naranja’, ‘entregarse por amor’, entre otros, los cuales invitan a imaginar estar con una pareja para toda la vida. A esto Vasallo (citado en La Térmica, 2018) lo denomina “monogamia como sistema”, pues organiza los afectos jerárquicamente, cuya cima en el orden social son las parejas. En este sentido, suele criticarse desde perspectivas más conservadoras otros tipos de relaciones afectivas como el poliamor, las relaciones abiertas y la diversidad fuera de la heteronormatividad.

Entonces, la existencia del príncipe azul, la pareja ideal o la media naranja es otro aspecto a considerar en la construcción del amor y las masculinidades a través de los cuentos. La presencia de un hombre en la vida de la mujer se convierte en el objetivo esencial de vida; de manera que la experimentación en las líneas del amor se torna impensable. La figura masculina tiene que cumplir expectativas de virilidad y fuerza, lo cual es esperado de su parte para combatir al dragón.

Connell (1998) aborda el concepto de ‘masculinidad hegemónica’ en relación a las prácticas de dominación del hombre sobre la mujer. A través de ese término se plantea una jerarquía que contribuye a que la mujer se mantenga en el rol de sujeto subalterno, como lo establece De Beauvoir (1949) en El segundo sexo. Por tanto, pasando de expectativa a realidad, existe una asociación de roles y estereotipos de género de la matriz heterosexual que determina distinciones en las prácticas del deseo (Butler, 2007).

Al considerar la simbología del castillo y el dragón se puede profundizar en el entorno, señalando los estereotipos de género que se generan en la sociedad. Así, desde niñas, se desarrollan miedos y limitaciones que dificultan la construcción del verdadero primer amor, el propio. A esto, Vasallo (citado en La Térmica, 2018) critica el ‘amor sexualizado’, que refleja únicamente al amor en la pareja y no en las diferentes formas de conexión interpersonales.

Para dichas relaciones sociales diarias, Luciana Peker (citado en Bernal, 2020) invita a estar consciente de la responsabilidad afectiva que implica acuerdos previos, hacerse cargo de las emociones propias y practicar la empatía. Por otra parte, es necesario discutir la forma en que los relatos de amor romantizan los sacrificios, las batallas e incluso la muerte. “Si aguantamos los sufrimientos de este valle de lágrimas, algún día podremos vivir felices en el paraíso romántico” (Herrera Gómez, 2018, p. 13). Esto puede servir de advertencia sobre los diferentes tipos de violencia entre las parejas, problemática socialmente normalizada en muchas ocasiones.

En conclusión, a pesar de que los cuentos reflejan mundos mágicos, es necesario repensar la proyección del amor y las relaciones interpersonales, dándole importancia al impacto que pueden tener los simbolismos presentados en las narrativas infantiles. Esto implica cuestionar qué cuentos permitimos que se compartan —y cómo— desde temprana edad, que es cuando se codifican los estereotipos de género. De este modo, las narrativas feministas son necesarias para generar opciones diferentes a la heteronormatividad y a los modelos de feminidad y masculinidad hegemónicos. Así se puede dar una mejor versión de final feliz, donde se reconozca la autonomía de la mujer y las diversas formas de experimentar el amor.

Referencias

Bernal, N. (2020, 4 de febrero). Tenemos que hablar de responsabilidad afectiva: para querer y querernos mejor. Malvestida. https://bit.ly/3x7yMM0

Butler, J. (2007). El género en disputa: El feminismo y la subversión de la identidad. Paidós. https://bityl.co/7GL0

Connell, R. W. (1998). Masculinities and globalization. Men and Masculinities, 1(1), 3-23. https://doi.org/10.1177%2F1097184X98001001001

Fundación Mujeres (2011). Coeducación y mitos del amor romántico (Boletín n° 93]. shorturl.at/hABD0

Herrera Gómez, C. (2018). Mujeres que ya no sufren por amor. Transformando el mito romántico. Catarata.

La Térmica. (2018, 16 de octubre). Conversaciones sobre el amor, con Brigitte Vasallo y Adriana Royo

* Estudiante becada del Master GEMMA Erasmus Mundus en Estudios de las Mujeres y de Género. Resido actualmente en Oviedo, España. En el segundo año, estudiaré en la Universidad de Łódź, Polonia. Graduada de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales.

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