Casagrandinos que trascienden.

junio 17, 2021
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Por Diana Sotomayor (D. S.)*

Tres graduados de cada una de las facultades de la Universidad Casa Grande (UCG) comparten las experiencias que han tenido al construir sus negocios y dan consejos a futuros emprendedores.

Mía – Rodrigo Padilla

“En mi experiencia, emprender se trata de carácter, confianza y pasión por lo que haces”, asegura Rodrigo, exestudiante de la carrera de Recursos Humanos de la UCG y actual director de Mía, una empresa que él inició el 8 de septiembre del 2017.

Su negocio consiste en una red de descuentos y beneficios corporativos que le brinda a sus socios la posibilidad de ahorrar dinero, hacer gastos inteligentes y maximizar su poder de compra. La idea de esta plataforma nació a partir de una conexión de experiencias en la banca, el marketing y los recursos humanos. Actualmente, cuenta con 73 marcas aliadas, más de 1529 establecimientos comerciales afiliados, aproximadamente 500 empresas de networking y más de 6000 socios.

Previamente, Rodrigo había tenido una larga trayectoria profesional en banca y docencia, sin embargo, a los 37 años sintió la motivación por emprender. Él asegura que, entre sus aprendizajes durante estos años, está pensar en grande, lo que implica planificar a largo plazo. Le gustaría llegar con su plataforma a más de un millón de ecuatorianos, y en el futuro desarrollar tecnología que le permita expandir sus fronteras a otros países de la región como Perú, Colombia, Chile o México.

Él aconseja a los casagrandinos que quieran emprender en algún momento, que empiecen lo antes posible, mientras más joven, mejor. Es necesario pensar distinto al resto, porque la diversidad es algo que nos caracteriza. También es importante mantener siempre la ética, tanto en el ámbito personal como profesional. Rodrigo recomienda confiar en uno mismo, construir relaciones duraderas y perseverar, dado que se aprende de las derrotas para ganar.

Be Crochet – Brenda Ferreira

Todo comenzó cuando le pidió a su abuelita que le enseñara a tejer, entonces, aprendió a hacer cadenas y ella le regaló uno de sus crochets. Desde ahí, Brenda —graduada de la UCG en Diseño Gráfico—, comenzó a ver tutoriales para instruirse. Primero, elaboró una bufanda y se la dio a alguien; su habilidad impresionaba a sus amigos y alguien le sugirió que comenzara un negocio.

Ella siempre había querido emprender, quizás haciendo ropa, jarrones o platos, algo que la gente pudiera usar. Ahora le gustaría tener un local, un lugar pequeño y acogedor en el que pueda impartir clases y donde las personas puedan comprar material, tejer y tomar café. Por la pandemia, este proyecto no ha aterrizado, pero permanece latente.

Brenda hace tops, bufandas, mantas de sirena, bolsos y muñequitos de crochet; también elabora macramé y dicta talleres a personas de todas las edades. Por lo general, no teje más de cinco horas, porque podría lesionarse la muñeca o sufrir daños en los ojos. Ella considera que es importante disfrutar de su trabajo, en lugar de hacerlo por obligación. Cuando teje, libera el estrés y las tensiones; la gente suele pensar que ella es fría, pero cuando la ven tejiendo, perciben el amor y la perseverancia que le pone a lo que hace.

Su consejo a los casagrandinos es que aprendan y se junten con personas que tengan las mismas pasiones. Deben crearse una identidad y definir qué ofrecen y a donde quieren llegar. Agrega que hay que tener paciencia y no darse por vencido, porque un emprendimiento puede tardar un tiempo en tener éxito, sin embargo, no significa que haya fracasado.

Centro de Estimulación Prenatal y Temprana Baby Place – Tatiana Orellana

Tatiana se graduó de la UCG en el 2005, como licenciada en Ecología Humana con mención en Desarrollo Infantil y Psicopedagogía de la Primera Infancia. El 4 de junio del 2007, a los 23 años, decidió emprender con el Centro de Estimulación Temprana y Prenatal. Trabajar con niños es algo que siempre le ha apasionado, y mientras estudiaba en la universidad, quedó embarazada de su primera hija; fue entonces cuando comenzó a leer y a hacer cursos sobre la fase prenatal, y le llamó la atención cómo las emociones de la madre tienen un impacto profundo en el bebé.

Siempre había querido emprender y ser independiente, pese a que al principio tuvo el apoyo de sus padres, quería velar ella misma por su bienestar. De hecho, eso procura inculcarles ahora a sus hijos, que no esperen nada de nadie, sino que trabajen por sí mismos.

En el centro ofrecen servicios a madres gestantes a partir del cuarto mes de embarazo. Se trabaja con la familia; se procura que exista un buen embarazo y que se cree un vínculo afectivo entre la madre y el hijo. Se da estimulación temprana a bebés de dos meses a tres años, en promedio. También se brinda terapia del lenguaje, terapia ocupacional y maternal. Su propósito es orientar a las familias, para que los infantes tengan una óptima crianza.

Una clave para emprender es tener valor. Pese a que existe miedo, uno siempre tiene que arriesgarse y aprovechar las facilidades que aporta la digitalidad. Alguna vez, en un curso que tomó, le dijeron que pueden existir negocios similares, sin embargo, se tiene que buscar algo que lo haga distinto al resto y reforzarlo.

* Estudiante de cuarto año de la carrera de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad Casa Grande.

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