¿Cómo mejorar las condiciones laborales post COVID-19?

julio 11, 2021
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Por Ariadna Coronel*

La pandemia del COVID-19 ha tenido un impacto profundo en la sociedad. Nos hizo definir una ‘nueva normalidad’ que modificó altamente todas nuestras actividades: estudio, trabajo, entre otras.

El presente texto se enfoca en la nueva realidad del trabajo, mencionando las tres condiciones laborales que han dificultado esta adaptación y proporcionando posibles soluciones.

El ámbito laboral es una de las áreas de la sociedad más afectada por las consecuencias del COVID-19. Las medidas de distanciamiento social, toma de temperatura y demás conllevaron a que muchas empresas migraran sus operaciones al hogar. La crisis económica, causada por las bajas ventas que resultaron del miedo de los clientes a la compra física, causó que muchos trabajadores se quedaran sin empleo. Finalmente, las pérdidas personales que el virus provocó han generado altos niveles de estrés en el colaborador ecuatoriano, lo cual ha afectado su desempeño y motivación.

La primera condición laboral por tratar es el teletrabajo. A pesar de que este cambio tuviera la intención positiva de proteger la salud de los colaboradores, hay aspectos negativos que requieren solución. Uno de los problemas es la conectividad, que no todos los colaboradores disponen, y si la tienen, una de sus mayores desventajas durante el teletrabajo es que toda la familia use el Internet a la vez, lo cual es a veces inevitable si los hijos tienen clases online al mismo tiempo que el colaborador debe asistir a una reunión.

Como solución, propongo la elaboración en casa de horarios para el uso del Internet, ya que el problema se presenta mayormente por la falta de conocimientos de quienes necesitan de su uso. En este sentido, también es indispensable conocer cuántas personas pueden utilizar la red a la vez, según el plan de velocidad contratado, recordando el ejemplo mencionado de las clases online y reuniones laborales. Así, el horario ayudará a distribuir eficientemente el uso del Internet para actividades profesionales/estudiantiles, tomando en cuenta a todos los usuarios y las ocasiones en que más de una persona deba estar conectada.

La segunda condición laboral es el desempleo, pero ¿por qué? De acuerdo con la Real Academia Española (RAE, s. f.), “condición” se define como: “Estado, situación especial en que se halla alguien o algo”. Es decir que puede considerarse una condición laboral, pues es también una situación en la que puede hallarse un individuo en el campo laboral. Incluso, es el problema que más ha atacado a los individuos durante la pandemia, pues, como se mencionó, esta crisis obligó a varias empresas a prescindir del personal que no podían mantener.

El Diario El Mercurio (HGV, 2020) publicó que Andrés Isch, ministro del Trabajo, reveló que, desde el 13 de marzo de 2020, 289.258 personas han sido desvinculadas de su trabajo formal a consecuencia de la pandemia. La solución que propongo es desarrollar un proceso de restitución para excolaboradores, lo cual no solo beneficiaría a las personas desempleadas, también a las empresas, porque, con la recuperación económica, seguramente necesitarán de personal de confianza. Para un ahorro de tiempo y recursos, se puede trabajar con los mismos empleados de quienes ya se conoce sus habilidades y su desempeño. Además, esta estrategia puede verse como un acto de responsabilidad social de las empresas con su personal, mostrando la estima que se les tiene en tiempos tan difíciles como el actual.

La última condición es el estrés emocional generado por pérdidas personales, lo cual se ha presenciado en muchos de los colaboradores ecuatorianos; los familiares y amigos que el virus les arrebató. Este estado emocional es muy importante, ya que afecta significativamente el desempeño del trabajador y, consecuentemente, el de la empresa.

La solución se halla en la salud ocupacional, definida por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Organización Mundial de la Salud (OMS), como el impulso y sostenimiento “del mayor grado de bienestar físico, mental y social de los colaboradores en  todas las ocupaciones” (Organización Panamericana de la Salud [OPS], s. f.), a través del cuidado de la salud, la prevención de riesgos y la aclimatación del trabajo a la gente, aplicado a sus puestos de trabajo, siendo posible mediante el aprovechamiento de dos nuevas tendencias del comportamiento social que han crecido recientemente: la seguridad laboral y la salud (Páez, 2020).

Lo anterior se refiere a que las instituciones deben dirigir más esfuerzos hacia la salud ocupacional, identificando puntos de mejora relacionados a las tendencias mencionadas. Por ejemplo, se pueden crear planes de acción basados en el estudio Barómetro Covid, realizado por IPSOS a un máximo de 1600 individuos a nivel nacional. Sin embargo, el principal punto de mejora debe estar en brindar soporte emocional, ya que ahí está el mayor daño.

Como punto final, las condiciones de trabajo que las organizaciones pueden mejorar tras la pandemia son el teletrabajo, el desempleo y el estrés por pérdidas personales. Estos cambios deben centrarse en brindar un ambiente más cómodo a los colaboradores desde el punto de vista de la conectividad, la estabilidad económica y, especialmente, el apoyo emocional.

Referencias

HGV. (1 de agosto de 2020). El Mercurio. https://bit.ly/30YFbeM

Organización Panamericana de la Salud. (s. f.). Salud de los Trabajadores: Recursos. Recuperado el 9 de octubre de 2020. https://bit.ly/3iQ3TUM

Roberto Paez Coach. (12 de octubre de 2020). La conducta social y de mercado en la nueva normalidad [Video]. Youtube. https://youtu.be/0SWSZxTBFMI

Real Academia Española. (s. f.). Condición. https://bit.ly/3nKmZz6

* Estudiante de cuarto año de la carrera de Administración de Empresas de la Facultad de Administración y Ciencias Políticas de la Universidad Casa Grande (UCG).

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