Del hipertexto a la hiperaula.

junio 28, 2021
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Por Sandra Guerrero*

El hipertexto, que también se conoce como multitexto o texto multimodal, se construye con varios sistemas semióticos, vínculos e hipervínculos. Y si esto lo llevamos a la clase, mediada por un monitor, dadas las circunstancias de la pandemia, podríamos afirmar que los hipertextos dan como consecuencia que tengamos hiperaulas.

¿Qué significa esto? Aulas en entornos educativos virtuales con casi innúmeras formas de accesos e interconexiones para aprender colaborativamente, siendo parte de las comunidades actuales de aprendizaje.

El hipertexto, multitexto o texto multimodal no es una novedad; desde que existen las impresiones, vemos textos y sus paratextos, a pie de página o en los márgenes, en código lectoescrito e imágenes. Los hallamos en diversos géneros: el periodístico, con las noticias y las fotos que las acompañan; en la página editorial y la caricatura; en el publirreportaje y la imagen del producto o servicio publicitado. En el literario, con cuentos o novelas ilustradas, como El Principito. 

En el académico, los textos disciplinares refuerzan la teoría con imágenes de diversa índole que permiten observar fotos o gráficos que fortalecen los conceptos. Con la digitalización de los textos que ahora, además, van acompañados de vínculos, hipervínculos, audios, videos, códigos QR.

Lo anterior da clara cuenta del porqué de su nombre hipertexto, hipervinculado; multitexto, texto con múltiples códigos. Texto multimodal, que se presenta en varias formas y formato. Todos coinciden en la combinación de sistemas semióticos, a los que se les agrega el código del color, la tipografía, línea gráfica. Textos válidos para cualquier género. De ahí el interés sobre ellos en relación a las estrategias pedagógicas a manejarse en el aula, y ahora en la llamada hiperaula.

Los textos multimodales, por sus características, estimulan varios sentidos simultáneamente, por lo que, independientemente del tipo de inteligencia —auditiva, visual o quinética— o de los tipos de inteligencia o ritmos de aprendizaje, facilitan el aprendizaje por diversión o aprendizaje formal, escolarizado. Estos no solo fortalecen las competencias lectoras, sino que, además, son recursos efectivos para el aprendizaje, sea este formal o escolarizado, o informal o no escolarizado (Yaya Malaver, 2018).

Antes de la pandemia, y más ahora, la vida ha migrado a la telepresencialidad con el teletrabajo y telestudio. La telemática, las tecnologías de la información y comunicación (TIC), median las actividades académicas, profesionales y personales de la humanidad. Los dispositivos electrónicos y la posibilidad de interconexión han abierto nuevos paradigmas para lo rutinario y cotidiano. El manejo de los dispositivos electrónicos, dadas las circunstancias, ha aumentado exponencialmente, su presencia y necesidad, para que los humanos se vinculen en distintos tipos de relaciones y acciones.

El aula ya no tiene cuatro paredes, ya no tiene paredes. El aula está abierta a todo lo que se comunique a través de un monitor o de un entorno virtual de aprendizaje (EVA). Y en esta condición nueva de tiempo-espacio, la clase se sirve de todos los recursos posibles de acceso al conocimiento, el aula es el hipertexto, por lo tanto, esta solo puede anidarlo si también se determina como una hiperaula.

La educación debería ser un derecho humano inalienable —pública y gratuita—, sin embargo, dependiendo de los diferentes gobiernos o estados, es más pública y gratuita, o más privada y con costo de inversión, según la accesibilidad, la interconexión, el acceso a internet, gratuito o pagado. No obstante, independientemente de este asunto, no de poca envergadura, si el estudiante accede a su clase, a su aprendizaje, a través de un dispositivo electrónico, por medio de internet, en contacto telemático con el maestro en una clase sincrónica o asincrónica, por medio de un EVA, este alumno es parte de una hiperaula.

La hiperaula, en el sentido de multifuncional, es una práctica común, desde la óptica del diseño arquitectónico (Heras Barros, Carrera Andrade y Cedillo Farfán, 2020) y curricular (Corti e Iturralde, 2019). Sin embargo, el término, vinculado con e-learning o Blended Learning, ha cobrado otra dimensión dentro del aprendizaje colaborativo digitalizado. El panorama post COVID-19 ha tamizado esa palabra hasta el punto de afirmar que la innovación es una obligación, de lo que dan buena cuenta, incluso, los estudiantes (González, 2020).

Referencias

Corti, A. M. e Iturralde, M. (2019). Innovar, más que una palabra. Modelo de escuelas generativas. XIII Jornadas de Sociología, Universidad de Buenos Aires. https://bit.ly/2ZOnDBs 

González, E. (2020, 16 de junio). La educación on line, vista por adolescentes en tiempos de Covid. Magisterio. https://bit.ly/3krrZWX 

Heras Barros, V., Carrera Andrade, J. P. y Cedillo Farfán, D. R. (2020). Propuesta de diseño interior basado en los principios de la hiperaula. [Trabajo de grado, Universidad del Azual]. https://bit.ly/35KUgUh 

Yaya Malaver, N. E. (2018). Leo, comprendo y aprendo: ¿se fortalece la lectura usando el texto multimodal? [Trabajo de grado, Universidad Externado de Colombia]. https://bit.ly/3hKwlXs 

* Maestra de lenguaje y comunicación con 30 años de experiencia en educación universitaria. Especializada en áreas de desarrollo de habilidades del pensamiento y de escritura a través del currículo. Docente de materias interfacultades y de la Facultad de Educación de la UCG.

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