La UCG en el 2025: ¿cómo nos vemos?

noviembre 17, 2022
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Entrevista a Ernesto Noboa

Entrevista por Juan de Althaus

Entrevistamos al rector de la UCG, Ernesto Noboa, quien comentó sobre el proyecto Visión-2025 UCG, que busca cumplir ciertas acciones masivas para transformar la institución, de aquí a tres años, a favor de la innovación académica y tecnológica.

¿En qué consiste el proyecto Visión-2025 UCG?

Es un ejercicio de visión institucional. Queremos determinar el tipo de universidad que aspiramos ser en tres años. Mi objetivo era lograr un consenso, elaborado en conjunto con las 40 personas que tomamos las macrodecisiones en la universidad.

Es una tarea que suele implementar cualquier gerente general que busca tener un plan estratégico para su empresa, pero aquí lo hicimos de otra forma. En el pasado he trabajado como consultor de decenas de planes estratégicos y, de acuerdo con eso, he encontrado muchas falencias en el desarrollo. No quise eso para la Universidad Casa Grande (UCG), sino, más bien, realizar el proceso al revés: incorporar a todo el equipo directivo y plantear en conjunto la universidad que queremos en el 2025. Así, surgieron una serie de aportes muy valiosos en torno a las ocho funciones sustantivas de la universidad, por ejemplo, la sostenibilidad, la institucionalidad, la docencia, la investigación y otras.

No es un ejercicio para proyectarnos a tres años, sino de visualizarnos y ubicarnos en el momento, en el 2025; y luego regresar al presente sabiendo ahora adónde queremos llegar. El siguiente paso es trazar planes de acción para nueve acciones masivas, realmente impactantes, que involucran campus, transformación digital, innovación en la docencia, en la pedagogía, en el uso tecnológico del aula, en la investigación, etc. Es decir, recorrer el camino para cumplir en tres años esas acciones que los directivos hemos planteado como norte, y dejar que la estrategia vaya fluyendo y emergiendo en el día a día.

Cada acción masiva tiene un líder, el cual formará un equipo de trabajo y estructurará las acciones —mensualmente—, con aplicación en tres años. A mí me gusta la práctica de gestión que apunta a Marte, sabiendo que probablemente no lleguemos, pero que vamos a pasar más allá de la luna y superaremos nuestros límites pragmáticos. Subestimamos siempre lo que podemos lograr a largo plazo.

Hay un dicho: “Go big or go home”, que en español sería “piensa en grande o vete a casa”. La UCG cuenta con 30 años de vida institucional; tiene un ADN heredado que, más allá de defectos, posee semillas extraordinarias para seguir transformando nuestra universidad y la sociedad.

¿Algún ejemplo de lo que se ha elaborado?

Algunos ejemplos, aumentar el tamaño de la universidad, no necesariamente captando una porción mayor del mercado, sino creando nuevos mercados. Contar con finanzas sólidas y un amplio superávit. Evidentemente, con caja suficiente para reinvertirla y así facilitar el cumplimiento de todo lo que nos proponemos. Y liderar en la sociedad en los aspectos que consideramos estratégicos.

A su vez, vamos a trabajar mucho en la cultura universitaria, muy apoyada en la gestión y tecnologías. Además, en tres años aspiramos a tener un campus, no más grande necesariamente, pero más inteligente en el uso y calidad de espacios y tecnologías (perfeccionando el modelo híbrido de educación), siempre al estilo casagrandino, ya que somos una institución caracterizada por la sencillez y la austeridad, es decir, sin interés en impresionar por tamaño de espacios; sino por nuestra atención a la exquisitez y funcionalidad del diseño.

¿Se han planteado nuevas modalidades respecto al método pedagógico?

Se ha pensado en enfatizar la innovación académica y el uso de tecnologías en el aula. También es fundamental que la Casa Grande sea una ventana amplia al mundo. Además, vamos a trabajar con mayor detalle en la inclusión. Nos orgullece haber graduado a Martha Ampuero Trujillo de la carrera de Comunicación Escénica, una joven maravillosa que requirió nuestra especial atención en su educación. Tenemos que obsesionarnos en recorrer este camino, por el bien de estas personas, que pueden desarrollarse y hacer muchísimo, a su manera.

También impulsaremos con fuerza la investigación. Desde el rectorado, estas son algunas de nuestras prioridades, cada una con su respectivo liderazgo. Estamos conformando equipos y nos reuniremos para estructurar el trabajo. Mediremos los avances con la frecuencia que cada acción requiera.

¿Existirá la posibilidad de realizar cambios en algunos objetivos o añadir otros a medida que se desarrolle la estrategia?

Claro, eso es importante, porque en el camino van emergiendo acciones estratégicas. Es parte del proceso a favor de una visión unánime. Ya estamos todos alineados en torno a esta Visión-2025. No hay nada más poderoso que tener a personas que trabajen conjuntamente en acciones motivantes. Este alineamiento desbloquerá el camino, minimizará la resistencia institucional.

Ya que la vida nos lanza “bolas curvas” como en el béisbol, también hablamos de aprender, de pivotar, de cuestionarnos: ¿ahora para dónde voy?, ¿qué aprendí?, ¿es este un callejón sin salida?, ¿cuál es la nueva estrategia? Así, la visión sigue presente en un camino que no es una línea recta. Se avanza, se retrocede, se pivotea; hacia arriba, abajo y hacia los costados.

Será un camino caótico donde aprenderemos de cada paso dado, deberemos adaptarnos con rapidez y ser muy ágiles en el pivoteo. Nada es perfecto, tenemos defectos, pero me he encontrado con un equipo capaz, profesional y profundamente humano, con el que lograremos cosas impensables.

¿Esto supone que hay un gran deseo por sacar adelante la educación superior para las nuevas generaciones de la UCG? 

Exacto. Esta universidad tiene un ADN heredado de 30 años de vida institucional, liderados por Marcia, miss Audelia y todos los que han hecho la Casa Grande, en cuya trayectoria se han logrado muchas cosas, francamente bien; hay muchísima gente, como decimos coloquialmente, “con la camiseta puesta”. Es decir, existe un nivel de compromiso importante. 

Me he encontrado, además, con un ambiente de trabajo abierto al cambio, al diálogo y a soluciones. He experimentado meses en que, delante de mí, solo veo un horizonte de posibilidades que capitalizaremos con nuestra mentalidad emprendedora.

No es mi filosofía quedarme en la solución de problemas, eso sería una manera miope de entender las distintas situaciones; vengo a emprender un mundo de posibilidades, sin concebir problemas como dificultades aisladas, sino como parte de un todo que ofrece un mundo de abundancia. 

Gracias, Ernesto. 

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