Lago de estrellas.

enero 9, 2023
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Por Camila Sabrina Samaniego Avilés*

La ilustración que acompaña a este escrito surge tras una reunión familiar, donde mi prima estaba sentada con la misma pose de la imagen. Le pregunté si podía tomarle una foto para usarla de referencia. Tiempo después, acercándose el preuniversitario de la Universidad Casa Grande (UCG), me sentí inmersa en un mundo de varias probabilidades a las que temía.

En la madrugada, con ciertas ideas despejadas, comencé a dibujar. Pensaba en varias cosas que deseaba que ocurran, y otras, en cambio, que prefería ignorar o descartar como posibilidad. Aquel lago, en la ilustración, es donde está la acumulación de esos pensamientos, los cuales tememos y que podrían ser pasajeros; entre ellos, el miedo al fracaso o la crítica. El cielo y las estrellas, para mí, buscaban ser los deseos que esperamos llegar a cumplir.

La joven sentada muestra un poco de serenidad o indiferencia a lo que podría encontrarse a futuro, por lo que se aferra a su propio cuerpo, para evitar un posible contacto con el lago y, en consecuencia, ser lastimada. Físicamente, podemos visualizar esta idea de precaución a través de la herida en su rodilla, pero no sabemos con certeza qué pensamientos rondan por su mente.

Aquella imagen brillante sobre la que está sentada son hojas, en representación de nuestra propia moral que, dependiendo de las decisiones que tomamos, podría dejar de soportar nuestro peso y hacernos caer al lago.

El mensaje que busco transmitir con dichas ideas es que, si tememos al lago ¿nos quedaremos varados en un mismo sitio? Existirá un momento en nuestras vidas que algo negativo nos visitará, pero no por ello debemos hundirnos o creer que no hay salida.

Finalmente, tenemos un pequeño detalle en la imagen: el cielo se refleja en el lago, donde logra un mayor destello. Con esto busqué comunicar que nuestros deseos no son inalcanzables y que el rumbo hacia ellos podría estar más cerca y visible de lo que pensamos; por tanto, el lago representa una apertura total de posibilidades positivas o negativas, y si no corremos el riesgo de sumergirnos en él, tal vez perderemos nuestra realidad deseada.

Estas son ideas que me hubiera gustado tenerlas claras cuando era más pequeña. Sin embargo, hoy es un nuevo día y puedo afirmar que he cometido errores, pero, a su vez, aprendí de ellos, transformándome en quien soy ahora, consciente de que aún tengo aspectos por mejorar. Al cabo de todo, disfruto mi vida actual y sé que estoy construyendo el camino hacia un gran futuro. 

* Estudiante de primer año de la carrera de Animación Digital, que pertenece a la Facultad de Artes de la Universidad Casa Grande (UCG).

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